La sífilis: síntomas, diagnóstico y tratamiento

Sífilis

La sífilis: síntomas, diagnóstico y tratamiento

Las enfermedades o infecciones de transmisión sexual (ETS/ITS), se deben a microorganismos que presentan una gran variabilidad en sus tamaños, sus ciclos vitales, las enfermedades y los síntomas que causan y su susceptibilidad a los tratamientos disponibles. Una de las más frecuentes es la sífilis a la que vamos a dedicar este post.

A pesar de lo que muchos piensan, lejos de ser una enfermedad casi desaparecida, su incidencia en los últimos años y la demanda de tratamientos para curarla no han hecho más que aumentar.

Las conductas de riesgo en las relaciones sexuales, la falta de información profesional o la falta de temor a contraer enfermedades graves son algunas de las principales causas que los especialistas achacan al aumento de este tipo de infecciones, sobre todo, entre los jóvenes.

En los años 80 y 90 el VIH mató a miles de personas en España. El miedo a esa enfermedad hizo que se tomaran precauciones y que el resto de las enfermedades de transmisión sexual bajasen sus cifras, pero una vez que esta enfermedad ha ido perdiendo letalidad por los avances científicos, las cifras se han disparado de nuevo.

La sífilis se debe a la infección por T. pallidum, una espiroqueta que no puede sobrevivir durante un período prolongado fuera del cuerpo humano. El T. pallidum ingresa a través de las mucosas o la piel, alcanza los ganglios linfáticos en pocas horas y se disemina rápidamente por todo el cuerpo.

Su incidencia en los últimos años, como  observamos en el gráfico inferior, no ha hecho más que aumentar especialmente entre los hombres homosexuales.

Incidencia de la sífilis en España

Según el tiempo transcurrido desde la infección al diagnóstico, se puede clasificar como sífilis primaria o precoz, secundaria y tardía o terciaria.

Síntomas 

La llaga de sífilis que aparece justo después de infectarse por primera vez no produce dolor y puede confundirse con un pelo encarnado, un corte u otro golpe que no parece dañino. El sarpullido que aparece en el cuerpo durante la segunda fase de la sífilis y que no produce picazón se puede producir en las palmas de las manos y las plantas de los pies, por todo el cuerpo o solo en algunas partes. La sífilis también puede afectar los ojos y causar ceguera permanente. Esto se llama sífilis ocular.

Lo particular de esta infección es precisamente la variabilidad de su sintomatología, ya que podrías estar infectado por la sífilis y no presentar ningún síntoma o tener síntomas muy leves o ya presentar un estadio muy avanzado de la enfermedad y estar muy grave.

La sífilis puede manifestarse en cualquier estadio y comprometer varios órganos o sólo uno, por lo cual puede confundirse con diversos trastornos. La evolución de la enfermedad puede acelerarse en pacientes con infección por VIH coexistente, en cuyo caso el compromiso ocular, la meningitis y otras complicaciones neurológicas son más frecuentes y graves.

Sin tratamiento, la infección progresa en distintas fases que terminan en graves complicaciones irreversibles neurológicas y cardiovasculares.

Tratamiento

El diagnóstico y el tratamiento no es sencillo debido a lo expuesto previamente y a la dificultad en la interpretación de las pruebas serológicas.

Para tratar la sífilis por lo general se utilizan inyecciones de Penicilina G Benzatínica, conocida también como Benzetacil, pudiendo ser indicadas por el ginecólogo, obstetra o por el infectólogo. El tiempo de tratamiento, así como el número de inyecciones a aplicar, podrán variar de acuerdo con la fase en la que se encuentra la enfermedad.

Las inyecciones se aplican según la indicación del médico, que por lo general, suele ser 1 vez por semana. Sin embargo, cuando se trata de sífilis terciaria o neurosífilis es necesario hospitalizar al individuo, debido a que es una fase más avanzada de la enfermedad que puede generar otras complicaciones.

En caso de alergia a la penicilina se debe optar por la desensibilización a la penicilina (proceso en el que se inicia el suministro del medicamento en una dosis muy pequeña y se va aumentando progresivamente), ya que no existen otros antibióticos capaces de eliminar la bacteria ‘Treponema palladium’. Sin embargo, en algunos casos el médico puede recetar doxiciclina, tetraciclina o ceftriaxona.

En mi experiencia como enfermero a domicilio, en los últimos años, he observado efectivamente un aumento de casos que requieren aplicar este tipo de tratamientos inyectables. Si necesitas un enfermero para seguir el tratamiento, no lo dudes, ¡cuenta con un profesional, cuenta con Antonio tu Enfermero!