La relación con mis pacientes. Manolo y sus anécdotas

Mi paciente Manolo

La relación con mis pacientes. Manolo y sus anécdotas

Cada día que pasa, mi trabajo como enfermero a domicilio me permite conocer a nuevos pacientes, grandes personas con interesantes historias, anécdotas y gran experiencia de vida. La relación que me une a ellos va mucho más allá de lo meramente profesional. Hoy os presento a otro de mis pacientes, se trata del ‘entrañable’  Manolo.

Manolo tiene 96 años, nació en tiempos de la gripe española, posteriormente vivió la guerra civil y ahora la vida le ha dado la oportunidad (¡o la desdicha!) de ser testigo de esta nueva pandemia del COVID19. Manolo lleva más de 70 años casado con Julia quien sufre un alzheimer muy avanzado y no la permite ser consciente de lo que está ocurriendo a su alrededor.

Para ayudarles cuentan con Claudia, su cuidadora interna que vive con ellos. Claudia se desenvuelve francamente bien en sus tareas de cuidado y acompañamiento e incluso tiene una ‘mano especial’ para ciertas atenciones médicas sencillas, pero, aún así, hay ciertos temas de salud que se le escapan, por eso cuentan con mi ayuda ‘habitual’ para resolver ciertas dudas o realizar ciertos cuidados.

Durante los meses de confinamiento,  Manolo se dió un golpe con la  mesita de noche y se hizo una herida ‘muy aparatosa’ que le obligó a realizarse curas diarias durante aproximadamente 10 días. Los accidentes domésticos son muy frecuentes en personas mayores y es necesario prestar especial atención a las heridas en estos pacientes, ya que, necesitan unas curas y cuidados adecuados para su conveniente cicatrización.

El poder cuidar a pacientes como Manolo y Julia es un privilegio para mí, tiene numerosos aspectos gratificantes y positivos, como su sabiduría, su experiencia de vida y sus anécdotas increíbles, os cuento algunas de ellas…

  • ¡Antonio, esto que estamos viviendo ahora no es nada comparado con la guerra civil! yo vivía en esta misma casa con mi familia escuchando los obuses pasar por encima.
  • ¿El confinamiento difícil? ¡Difícil era repartir las gachas de mi madre entre los 15 hermanos que éramos!

 

Me maravilla el gran optimismo de Manolo, ¡todos tenemos mucho que aprender de él!

El poder contar con un enfermero a domicilio para Manolo y Julia, no tiene precio, sin tener que desplazarse en Madrid, sin necesidad de dejar sola a Julia, sin asumir el riesgo de contagiarse, que es otra de las cosas que más temen mis pacientes mayores.

‘Antonio, tú me cuidas en casa que yo al hospital no voy, que como coja el ‘bicho’ allí, ¡ya no salgo!