El día que encontré mi vocación como enfermero

antonio tu enfermero

El día que encontré mi vocación como enfermero

¡Hola! Soy Antonio tu enfermero  y hoy quiero contaros algo sobre mí.

La primera vez que visité un hospital fue hace algo más de 30 años, el día de mi nacimiento. Por entonces todavía no podía intuir que ése sería uno de mis lugares habituales de trabajo, pero la verdad es que no tardé en darme cuenta de que me gustaba ayudar a las personas.

Desde mi más tierna infancia ya experimenté una especial sensación de bienestar cuando alguien se sentía mejor gracias a mi ayuda o mis atenciones. Yo me sentía feliz y completo y ninguna otra cosa a mi alrededor generaba en mí esa sensación de plenitud y satisfacción.

Antonio

A pesar de ello, hasta mucho después no fui consciente de que esas ganas de ayudar me acabarían llevando a desarrollar la que hoy es mi profesión, la de enfermero. Y es que mi ingenuidad a la hora de buscar mi camino me hizo emprender la carrera universitaria que todo el mundo, incluida mi familia, esperaba que estudiara: ¡una ingeniería! Una profesión típicamente masculina que en mi entorno era muy popular, porque pensaban que ser ingeniero me garantizaría una buena vida.

Sin embargo, este paso no lo considero ni un fracaso o ni una pérdida de tiempo, sino más bien un aprendizaje, de mí mismo, de mis aspiraciones y de cómo veía el futuro por aquel entonces. Era precisamente lo que tenía que pasar en ese momento para que hoy en día me encuentre donde estoy.

Durante un tiempo me dediqué a esto, intenté aprender lo que para mí resultaba algo mecánico y distante de la realidad para llegar a comprender lo que realmente quería ser y hacer…y así encontré mi vocación!

¡Si ya lo sé, ya sé lo que quiero ser!–me dije a mi mismo-¡quiero ser enfermero! y no un enfermero cualquiera. ¡Quiero ser el mejor!

Amo el cuidar y ocuparme de los demás cuando más lo necesitan, estoy convencido de la necesidad de ayudar a los demás y comprometido con el reto de cuidar y de enseñar a cuidarse.

Pero os preguntaréis ¿cómo reaccionaron en casa? Pues, la verdad, no de la mejor manera! En el fondo esperaba su reacción había tenido tiempo para anticiparme y prepararme. No todo el mundo se toma bien las novedades, como en el fondo me esperaba su reacción y había tenido tiempo para prepararme decidí darles tiempo para demostrarles que no era un simple capricho. Les dejé procesar la noticia y continué mi camino. Poco a poco han ido viendo como ese ‘delirio de juventud’ se hacía realidad y ven cómo afronto cada día con felicidad y alegría porque hago lo que me gusta. He hecho de mi pasión mi profesión ¿Qué más puedo pedir?

Ese camino me condujo hasta aquí y me impulsó a emprender como enfermero a domicilio.

Soy observador por naturaleza. Una década recorriendo hospitales me ha enseñado que ser enfermo no es una condición sino un estado temporal. La salud o ausencia de ésta no entiende de horarios o festivos y además la gente necesita no sólo ayuda médica sino acompañamiento, un trato cercano, amigable, necesitan un tiempo para entender y para dejarse mimar. Ser enfermero a domicilio me enseña cada día que amar es cuidar.

¿Cuál es mi motivación diaria cuando me levanto cada mañana?

Tener una sonrisa para todos, explicar de forma fácil y entendible para todos los consejos de salud, la receta o un procedimiento medico complejo. En definitiva hacer la vida más fácil a aquel que lo necesita, el enfermo, aunque la enfermedad no es una condición, es un estado temporal.

Con todo esto quiero decirte que no estás solo. Que yo voy a estar .No necesitas hablar puedo acompañarte en silencio .No tienes porque aparentar saber actuar ante lo nuevo, lo desconocido, sentir miedo es normal.

¿Sabes que cuentas conmigo? Soy Antonio tu Enfermero